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EL RESPETO MUTUO
Actualmente, tenemos un convencimiento más firme que en otras épocas de que cada persona es imagen de Dios, con valor y mucha dignidad, y lo es, de un modo muy especial, en su libertad religiosa (que puede considerarse el núcleo de la intimidad). No podemos, bajo ningún pretexto, destruir esta imagen. Es esto lo que se intenta cuando se impide a alguien vivir según sus convicciones religiosas. Puede ser que pensemos que esta persona realiza objetivamente un mal, pero si lo hace “libremente” y siguiendo su conciencia, es mejor que cuando hace un bien de un modo forzado. Es decir, todas las personas tienen derecho de vivir su propia fe, de una manera libre ante los ojos de la sociedad y de Dios.
Esta actitud de profundo respeto lo manifestó, por ejemplo, el último rey polaco de la estirpe de los Jajhelloni. En los tiempos en que en Occidente tenían lugar los procesos de la Inquisición y se encendían hogueras para los herejes, este rey dio pruebas de la tolerancia cuando aseguró a sus súbditos: “No soy rey de vuestras conciencias.”
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la actitud de respeto es más que mera tolerancia. Mientras la tolerancia proporciona solamente el margen (necesario) para una convivencia posible entre los hombres, el respeto apunta a la relación misma entre los humanos y al desafío que supone la vida de uno para los demás. El hecho de que “la verdad se conoce por la fuerza de la misma verdad”, no significa sólo la descalificación de todos los actos contrarios a la libertad y al aprecio de las decisiones del otro. Implica igualmente la grave responsabilidad, para todas las personas, de buscar el sentido verdadero y completo de la existencia, cada una en la medida de sus posibilidades individuales.
Pero en lo relativo a los demás, el primer deber consiste en respetar las decisiones que ellos toman acerca de su vida. No debemos reprocharnos mutuamente estrechez de ánimo, hipocresía o infidelidad al mensaje de Jesucristo. Según la parábola del buen samaritano, el prójimo no sólo es el que sufre, sino también el extraño. Es el que pertenece a otro grupo social, a otra profesión, otro partido político, otra cultura o confesión religiosa. No debemos poner etiquetas ni clasificar a nadie. “Dios me ha mostrado que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre,” dice San Pedro.
Sólo cuando uno trata de comprender al otro, se puede crear un clima de confianza. Y sólo cuando uno se muestra abierto hacia las personas que piensan de modo distinto, que hablan otras lenguas, que creen, rezan y celebran los misterios de la fe de modo diferente, se puede preparar un acercamiento mutuo. El respeto se refleja, no en último lugar, en el vocabulario. Lleva a “eliminar palabras, juicios y actos que no sean conformes, según la justicia y la verdad, a la condición de los hermanos separados, y que, por tanto, pueden hacer más difíciles las mutuas relaciones con ellos.” Por esto, desde varias décadas ya no hablamos ni de “herejes” ni de “sectas”, sino de nuestros hermanos quienes conformamos la Iglesia de Cristo.
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“NO EXISTEN evidencias sobre la fecha exacta del nacimiento de Cristo”, dice el Diccionario Bíblico Conciso Holman. Aun así, por todo el mundo millones de personas que se denominan cristianas lo festejan el 25 de diciembre. Puesto que esta fecha no aparece en la Biblia, conviene preguntarse: “¿De verdad nació Jesús en diciembre?”.
Aunque la Biblia no precisa la fecha del nacimiento de Jesús, sí contiene pruebas de que no tuvo lugar en diciembre. Además, las fuentes profanas esclarecen las razones por las que se fijó su celebración en este día en particular.
La Biblia contiene pruebas de que Jesús no nació en diciembre
¿Por qué no en diciembre?
Jesús nació en la ciudad de Belén de Judea. El Evangelio de Lucas relata: “Había en aquella misma zona pastores que vivían a campo raso y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños” (Lucas 2:4-8). Esto no era nada raro. “Los rebaños pasaban gran parte del año al aire libre”, afirma el libro La vida cotidiana en Palestina en tiempo de Jesús. Pues bien, ¿acamparían los pastores con sus rebaños a la intemperie en una fría noche de diciembre? La citada obra añade que los rebaños “pasaban el invierno en las majadas [o apriscos], y ese detalle basta para probar que la fecha tradicional de Nochebuena en invierno tiene pocas probabilidades de ser exacta, puesto que el Evangelio nos dice que los pastores estaban en los campos”.
¿Acamparían los pastores con sus rebaños a la intemperie en la nieve?
Esta conclusión se ve corroborada por otro detalle del mismo Evangelio: “En aquellos días salió un decreto de César Augusto de que se inscribiera toda la tierra habitada (esta primera inscripción se efectuó cuando Quirinio era el gobernador de Siria); y todos se pusieron a viajar para inscribirse, cada uno a su propia ciudad” (Lucas 2:1-3).
Es probable que Augusto mandara realizar este censo con fines militares y fiscales. Pese a estar embarazada, María acompañó obedientemente a su esposo, José, en el viaje de unos 150 kilómetros (90 millas) desde Nazaret hasta Belén. Ahora, piense por un momento: ¿le parece lógico que Augusto, un emperador que rara vez intervenía en el gobierno de las provincias, ordenara hacer un viaje tan largo en pleno invierno a un pueblo ya de por sí propenso a la rebelión?
Es de notar que la mayoría de los historiadores y biblistas rechazan el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús, algo que puede confirmarse en cualquier enciclopedia. Por ejemplo, la Enciclopedia Ilustrada Cumbre asevera que “según los investigadores [esta fecha] no puede coincidir con la del verdadero nacimiento de Jesús por razones climáticas”.
Por qué se eligió el 25 de diciembre
Siglos después de la muerte de Jesús se adoptó el 25 de diciembre como la fecha de su natalicio. ¿Por qué? Numerosos historiadores creen que la época del año que se escogió para la Navidad era un tiempo en el que ya tenían lugar algunas festividades paganas.
Por ejemplo, la Enciclopedia de la Religión Católica observa: “La razón que llevó a la Iglesia romana a fijar la festividad en este día, parece ser su tendencia a suplantar las festividades paganas por otras cristianas. [...] Ahora bien, sabemos que entonces en Roma los paganos consagraban el día 25 de diciembre a celebrar el Natalis invicti, el nacimiento del ‘Sol invencible’, que, después del solsticio, se engrandecía en fuerza y claridad”.
La Gran Enciclopedia del Mundo nota: “Mucho antes de ser consagrada por el nacimiento de Jesucristo se celebraban en esa fecha algunas fiestas paganas. Las saturnales romanas [fiestas dedicadas a Saturno, el dios de la Agricultura] [...] tenían lugar hacia el 25 de diciembre, lo mismo que, posteriormente, la festividad romana en honor del dios Mitra”, símbolo del Sol. Estas festividades se caracterizaban por el comportamiento licencioso de sus participantes, quienes se entregaban a la juerga desenfrenada. Es significativo que tal comportamiento caracterice a muchas de las celebraciones navideñas de la actualidad.
NO ES QUE QUIERA AGUAR TUS FIESTAS, PERO LA VERDAD ES LA VERDAD, Y CONTINUARA SIENDO ASI!!! LOS VERDADEROS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS FIESTAS "PAGANAS" DISFRAZADAS COMO CRISTIANAS POR LOS LIDERES RELIGIOSOS DE LA "RELIGION FALSA INTERNACIONAL"!!!!